domingo, 9 de febrero de 2014

¿Porqué Hormigas? y ¿porqué Tulipanes?

Siglos de discusiones teológicas y rupturas denominacionales nos han conducido a posiciones antagónicas en asuntos absolutamente cruciales.
El gradual abandono de los fundamentos evangélicos acerca de la gracia de Dios como la esencia misma de la salvación, nos ha llevado (o ha llevado a muchos) a considerar todo el favor de Dios como recompensa merecida por el esfuerzo personal.
La ausencia de tal favor, preconcebido en nuestro interior como la ausencia de dolor, nos empuja a un terrible estado de infinita ansiedad.
Nada acerca de la paz que sobrepasa todo entendimiento (Fil.4:7)


Esta postura tan tóxica y antibíblica, me recuerda a la abnegadas hormigas que, sin descanso alguno, amontonan en los recóndito almacenes de sus laberintos subterráneos ingentes cantidades de semillas, insectos muertos y otras delicatessen.


No deja de sorprenderme la capacidad de estos pequeños insectos para soportar pesadas cargas sobre sus lomos, transportándolas de aquí para allá; tanto como aquellos que aún son capaces de encontrar atractivas sus llamadas "vidas cristianas" exentas de gozo, paz y descanso.
En innumerables ocasiones he tenido que tratar con la raíz del sufrimiento en muchos miembros de mi propia iglesia local. Es escalofriante la falta de esperanza, como consecuencia de una total ausencia de fe.

Por supuesto, no hablo de esa fe barata que los honestos llamamos sugestión, y que hoy se regala desde los púlpitos del éxito y la prosperidad material; sino la fe bíblica que nos conecta con Dios, con sus propósitos, con sus promesas, con su unigénito hijo Jesucristo, con la identidad de Hijos que hemos recibido de su mano, con la eterna salvación conquistada y sellada a favor de los que hemos creído. En esto mismo consiste la vida abundante que Jesús nos prometió.
Aguas de vida eterna, ríos de salvación que brotan de un corazón regenerado. Tal es la naturaleza de los tulipanes, que requieren de elevados ambientes de humedad para vivir y mostrar su espléndido semblante multicolor (El Espíritu Santo); Un suelo mullido y rico en nutrientes orgánicos (La Palabra de Dios), una temperatura adecuada y el delicado cuidado de su cultivador (La Gracia redentora)

Más allá del oportuno acróstico reformado, desde luego no podía haber un emblema más oportuno que definiese mejor el carácter de los campeones de la fe; de los que como este servidor, experimentamos nuestra salvación, nuestra existencia y la misma vida, como una expresión sobrenatural y sempiterna de la infalible Gracia de Dios.

Este Blog, tan solo pretende afirmar que Dios fue, es y será soberano sobre todas las cosas y sobre todos los acontecimientos humanos y celestiales. Será desde la beligerancia contra los oportunistas del fracaso y los nuevos herejes del reino de las hormigas. Será desde la Sola Scriptura como andamiaje perfecto, siendo el fundamento Jesucristo mismo; el establecido de forma efectiva por apóstoles (aquellos y no estos) y profetas (aquellos y no estos).




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