Organizan la agenda del Espíritu Santo con la osadía de quienes anuncian el lugar, el día y la hora en la que Dios hará su aparición estelar para regocijo de las masas. Luz y taquígrafos para un mesías vestido con túnica de lentejuelas.
Otros viven agazapados tras una poco convincente buena voluntad; líderes y pastores honrosamente equivocados, que se apoyan en la sensiblería emocional para crear el clima adecuado antes de golpear la chistera con la barita mágica y...¡voilá! ¡el milagro está servido!; el toque divino que marca la diferencia para los próximos minutos, quizás horas, antes de que el afortunado/a descubra sin querer reconocerlo que las cosas en Dios suelen ser más complejas de lo que pretende el prestidigitador.
Sin embargo, la paloma vuela libre; fiel a quien la destinó para nuestro beneficio. Siempre conectada a un propósito más elevado que el de hacer cosquillas en el alma. Dispuesta a descender sobre los hijos para impartir carácter, consuelo, sabiduría, poder, amor.
Difícilmente se meterá por propia voluntad en la chistera del ilusionista; antes lo hará en su corazón y le guiará a toda verdad por amor del nombre que es sobre todo nombre; o al menos eso espero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario